Qué frío y solitario es estar en la cima. Qué pequeños se ven todos a tu alrededor cuando te acostumbras a verlos desde arriba. Charli XCX es una artista que vive esto, y también es el personaje de la cinta que sufre por las mismas razones. Ser el número uno a nivel mundial viene con sus consecuencias, con cargas y responsabilidades. Con ser la fuente de empleo de cientos de personas, con equipos enteros que dependen de tu “sí” o de tu “no”. Uno, como fan, está en el peldaño más bajo de la ecuación y lo único que le queda es hacer relaciones parasociales con sus artistas favoritos que, por la proximidad que brinda Instagram o el Letterboxd de Charli, uno siente que la conoce como una amiga. Pero, ¿qué pasaría si podemos de verdad echar un vistazo al detrás de cámaras? ¿Si podemos asomarnos y espiar qué pasa detrás del telón? Everything is romantic hasta que no lo es.
The Moment, un mockumentary muy al estilo de Curb Your Enthusiasm de Larry David, sobre una estrella en ascenso que tiene el mundo a sus pies, pero la cabeza muy revuelta y el corazón muy pesado. La historia sigue a Charli durante lo que sería el final del momentum que tuvo Brat, viéndose obligada por su disquera y equipos de marketing a alargar el concepto para seguir lucrando y, con ello, alargar su sufrimiento. Lo que para cualquier fan es un sueño —vivir en #BratSummerForever—, para ella son menos horas de sueño, atrapada en su pesadilla; más llamadas en Zoom con gente que no conoce y más personas que no entienden su visión sumándose a su equipo, donde parece que solo ella tiene claro qué hacer. La película expone los títulos como director creativo desde dos ángulos opuestos y simultáneos: Hailey Benton Gates como Celeste Moreau Collins y Alexander Skarsgård como Johannes Godwin. Ambos encarnan estos personajes tan realista y satisfactoriamente que uno se olvida de que está viendo personajes y no personas.
Este film comenzó, en realidad, en septiembre de 2024, durante el Sweat Tour, cuando Charli XCX le envió un mensaje a su colaborador Aidan Zamiri, que ella misma llamó un “vómito de palabras”: algo que casi parecía una entrada de diario sobre haber conseguido casi todo lo que pudo haber deseado y lo que eso se siente a nivel humano. Ese mensaje se convirtió en la base de The Moment. Zamiri y Bertie Brandes terminaron el guion en pocos meses, con la ayuda de la cantante. La película fue producida bajo las marcas Studio365 de XCX y 2AM de David Hinojosa, y distribuida por A24. Con ese origen tan personal detrás, no es difícil entender por qué funciona y construye un lenguaje orgánico desde la incomodidad del primer plano y la torpeza del falso documental, donde todo parece improvisado, una técnica que le sirve perfectamente a la narrativa para generar comedia involuntaria, al hacernos creer que estamos viendo algo real para luego recordarnos, en cada suspiro de ansiedad, que todo es una actuación: la de Charli, la del mundo que la rodea, la nuestra como espectadores.
Porque Brat es más un movimiento que un disco, a muchos se les pasó por encima de la cabeza y la tomaron como una extensión en serio del Brat Summer, cuando en realidad es una crítica al fanatismo, al consumismo y a la deshumanización de los artistas. Y, sobre todo, a cómo la fama puede consumirte hasta hacerte traicionar los mismos ideales que te llevaron al pedestal del que ahora quieres lanzarte. Puede que nada de esto haya pasado, o sí, pero ¿para qué arruinar una gran historia con la verdad? No hay spoilers en esta reseña porque el filme es una tesis que cada quien debe estudiar por su cuenta; solo puedo contarles qué interpreté, no qué pasó.
Después de las grabaciones caseras y confesiones en streaming que construyeron el documental Alone Together en 2021, hecho al lado de sus fans durante la pandemia, sabía que Charli no volvería al cine de manera convencional. Aunque este proyecto pudo tomar el camino que todos esperábamos —ser el típico documental biográfico donde Charli XCX nos hablara de ella misma, al estilo de The World’s a Little Blurry de Billie Eilish o Five Foot Two de Lady Gaga—, eligió hacer una película sobre lo que le hacemos, nosotros como espectadores, a los artistas que amamos. Sobre el ciclo de elevarlos, exprimirlos y abandonarlos cuando el momento pasa. The Moment tiene un discurso muy marcado por la lucha de identidad a la que se enfrentan los artistas que alcanzan el nivel de un movimiento como Brat, al ir perdiendo el control de su visión creativa para convertirse en el mono que baila al ritmo que toquen los fans y las corporaciones. Es una crítica visceral, desde el humor negro, al poder que tiene el marketing por encima de lo creativo, a lo falso que es el mundo de las celebridades y los influencers que se prostituyen por cualquier marca, y a cómo una artista puede terminar siendo prisionera del ídolo de masas en que ella misma se convirtió.
Muchos apuntaban a esto como una burla al Eras Tour, pero eso sería un gag muy barato y fácil, y sería tomar a Charli XCX por ingenua. Lo cierto es que Charli XCX podría hacer cualquier disco de Taylor Swift, pero Taylor Swift jamás podría hacer Brat. Charli sabe exactamente quién es, por eso no teme burlarse de sí misma con humor inteligente, metiendo a todos sus contactos como cameos y armando esta gran tragicomedia para cumplirse un sueño (o capricho) más: convertirse en actriz, y una muy buena. Es una mujer con poder que tenía a la mano los recursos para hacer esta película y los usó todos dentro de esta metarreferencia audiovisual que nos cuenta —a su manera— lo que ha vivido como artista, y funciona porque es ella misma quien lo está contando. Este es tu momento, Charlotte Emma Aitchison. Nadie te lo puede quitar.

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