Lady Bird: El arquetipo del género “thought daughter”

Lady Bird, dirigida por Greta Gerwig, es una película que aborda temas como la adolescencia y su complejidad. Además, ofrece una perspectiva única sobre las relaciones familiares y cómo estas se desmoronan.
16 abril, 2026
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La historia sigue la trama de “Lady Bird”, y lo pongo entre comillas porque su nombre verdadero es Christina. Solo ese simple dato da referencia al tipo de adolescente que es ella: rebelde y poco agradable en ciertas ocasiones. Pero su personaje no pretende ser un personaje simpático. Su objetivo es que el público se identifique con ella. Un elemento clave que se utiliza para hacer este apego más íntimo con el espectador son los sentimientos como cortina de la película; están en el fondo, pero siempre presentes. Desde acciones como ella tirándose de un auto para evitar una conversación con su madre, hasta pequeños detalles como la manera en que habla. Toda esta combinación crea una emoción de fondo durante toda la película: amor incondicional.

Aunque este amor puede no ser evidente a simple vista, se manifiesta entre los conflictos de Lady Bird con su madre, así como en errores en sus relaciones con sus amigas y con sus novios. Pero, detrás de todo eso, hay un amor incondicional. Un momento clave es la escena donde la madre está dejando a Lady Bird en el aeropuerto. La madre se rehúsa a bajarse del auto y decir adiós de forma tradicional, pero en un instante vemos su arrepentimiento. Regresa al aeropuerto esperando poder decirle adiós a Lady Bird, pero ya es muy tarde. Este es el tono de toda la película: que, a pesar de los conflictos, el amor sí existe, aunque a menudo llegue en el momento equivocado.

Este amor no quita que su relación con su madre no sea complicada. Es una relación llena de peleas sobre su futuro, sobre el dinero y sobre sus actitudes. Hay una escena crucial que creo que define su relación. En la escena, Lady Bird se está probando un vestido para su fiesta. De la nada, exclama: “I wish that you liked me”. La madre responde: “Of course I love you”, y Lady Bird contesta: “But do you like me?”. Esta interacción demuestra que el amor entre madre e hija es innegable, pero el agrado es un tema diferente. La madre no siempre aprueba a Lady Bird como persona y lo demuestra siendo antipática y, a veces, fría. Sin embargo, detrás de esta frialdad, siente amor.

Lady Bird también critica a su madre, cuestionando su decisión de tener hijos y de quedarse en Sacramento toda su vida. Incluso le reclama que le diga cuánto costó criarla, que le iba a pagar cada centavo de vuelta. Sin embargo, en la escena final de la película, Lady Bird llama a su madre, ya estando lejos de su hogar. Le comparte su experiencia manejando por Sacramento y, por primera vez, siente amor en lugar de odio. Es ahí cuando Lady Bird demuestra que, al igual que su madre, detrás de ese odio hay amor. Es su manera de decir “te entiendo”. Y luego le dice: “I love you and thank you”.

A pesar de sus diferencias, la realidad es que Lady Bird y su madre son más similares de lo que quisieran admitir, una realidad que muchos enfrentan. Este amor incondicional tampoco justifica las acciones de ninguna de las dos. Estar en una relación de este tipo es cansado y tóxico. Es evidente que el conflicto central es con su madre. Está presente a lo largo de toda la película y, en realidad, no tiene un final decisivo. Pero la película da una perspectiva refrescante. No resuelve todo el conflicto, pero muestra que sí hay esperanza. Tal vez esta esperanza que noto puede ser un poco idealista, pero yo lo veo como una posibilidad completamente viable. Los otros conflictos de la película son más bien temas subyacentes que ayudan al desarrollo de Lady Bird.

La película no solo se centra en la relación madre-hija; también aborda otros sentimientos que se expresan de manera silenciosa, como las situaciones financieras, los sueños y las relaciones románticas y platónicas. Todo refleja la esencia real de una adolescente que está pasando por un tiempo conflictivo de buscar su identidad.

Lady Bird trasciende el estereotipo de la hija problemática; se presenta como una joven con aspiraciones y sueños. Desde el inicio, sabemos que quiere estudiar lejos de casa y que no le gusta Sacramento. Como sea, en una escena su maestra le señala que su carta de admisión a la universidad refleja amor. Le dice: “You write about Sacramento so affectionately, and with such care. It comes across as love”. Lady Bird le responde: “Sure, I guess I pay attention”, y la maestra dice: “Don’t you think maybe they are the same thing? Love and attention”. Aunque esta escena habla volúmenes sobre la relación de Lady Bird con su madre, siento que tiene un impacto aún más profundo. Lady Bird “odia” Sacramento de la misma manera en que una niña podría rechazar el color rosa para desafiar las expectativas y, en el caso de Lady Bird, a su madre. La realidad es que ama su hogar. Aun cuando ya está lejos, busca un lugar que le recuerde a casa. Yo creo que la mayoría de chicas que se van lejos de casa dejan un hogar que aman por seguir sus sueños.

De igual forma, como toda adolescente, está explorando las relaciones. Conoce a un chico que le gusta, pero resulta ser gay. Aunque su reacción al principio fue de traición, al final lo consuela. En eso conoce a este otro chico, Kyle, y trata de adaptarse a su mundo, un mundo de indiferencia, dejando atrás a su verdadera amiga. Trata de fingir ser algo que ella no es. A pesar de su aparente despreocupación, Lady Bird se preocupa profundamente por las cosas y por sentir. Alguien que está tratando de encontrar su identidad se moldea para buscar su lugar. A veces, encontrar nuestro lugar se siente como caerse de un edificio de 100 pisos. Y algo así lo sintió Lady Bird.

Estéticamente, la película es bastante simple, pero tiene una autenticidad que falta en muchas producciones actuales. Hoy en día hay tantas películas con un color blanco intenso, como si la vida fuese artificial. La película, como sea, tiene colores cálidos que la hacen sentir real y vulnerable. Aunque los cortes de cámara a veces no son muy buenos y hay inconsistencias entre las escenas desde varios ángulos, no le quita valor a la hermosa historia que se cuenta.

“Lady Bird”, de Greta Gerwig, es una película que no todos van a entender. Y no supone hacer eso. Ahora, ¿por qué digo que es el arquetipo de “thought daughter”? El término “thought daughter” (hija pensante) nace un poco por esta película. El término, que ha surgido en redes sociales, describe a una joven sensible, intelectual y melancólica, características que Lady Bird encarna. Sin embargo, también existen otros personajes con este arquetipo. Lady Bird, en particular, ha solidificado este género.

Como dice el término, Lady Bird es un personaje complejo, una mujer con relaciones igualmente complejas. Esta película se dedica a mostrar las multifacetas de una mujer, a mostrar que se puede ser algo y más. Reflejando que en la vida existen mil conflictos a la vez y que no todo es blanco y negro en el mundo de las mujeres. “Lady Bird” explora estos temas de una manera poco común. Y, aunque la película tal vez no sea del agrado de todos, me da alegría saber que habrá muchas más chicas que crecerán con ella. Tal vez Lady Bird no sea un ejemplo a seguir, pero representa a alguien con quien identificarse, recordándonos que, a pesar de todo, siempre hay un lugar en el mundo para todos.

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