The Boys empieza a despedirse como empezó: brutal e incómoda

La temporada final de The Boys arranca con una muerte que resignifica todo: violencia, redención y un cierre inevitable.
13 abril, 2026
1 min de lectura

Hay series que se apagan lentamente y otras que entienden que el final no es una despedida, sino una declaración. The Boys ha elegido lo segundo. Su temporada final no arranca: irrumpe. Y lo hace con una claridad narrativa que pocas ficciones logran cuando están a punto de cerrar su propio mito.

Desde el primer episodio, el mundo ya no está al borde del colapso: ha cruzado la línea. El régimen de Homelander no es una amenaza latente, es una realidad instalada. Los personajes están dispersos, fracturados, sobreviviendo más que resistiendo. Todo es más oscuro, más desesperado, pero también más honesto. Porque en este punto, la serie ya no necesita construir tensión: la habita.

Y entonces ocurre. (spoiler)

La muerte de A-Train no es un giro más en una serie que ha hecho del shock su lenguaje. Es, inesperadamente, un momento de sentido. Durante años, A-Train fue el símbolo más claro de la cobardía: el hombre que corría rápido para huir, no para enfrentar. Su historia empezó con un acto irreparable —la muerte de Robin— y desde entonces su arco fue una lenta, incómoda deriva hacia la culpa.

Aquí, finalmente, se detiene.

Cuando aparece para salvar a Hughie —el mismo Hughie al que destruyó— la serie no busca redimirlo en términos morales, sino narrativos. Y lo hace con una precisión casi cruel: A-Train muere intentando no repetir su error original. Tropieza, falla, pero en ese fallo hay algo radicalmente distinto. Ya no es indiferencia, es conciencia.

El gesto final lo completa todo. Reírse de Homelander no es solo desafío: es revelación. Por primera vez, alguien lo ve sin miedo. No como un dios, sino como lo que siempre ha sido: un hombre profundamente inseguro.

En ese instante, The Boys deja de ser solo una sátira violenta de los superhéroes y se convierte en algo más incómodo: una historia sobre lo difícil —y lo tardío— que puede ser cambiar, y esto último puede darle, ojalá, un gran cierre a esta serie.

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