The Drama: Hasta que el pasado nos separe

En una relación seria que va a convertirse en matrimonio, lo que vivió tu pareja antes de ti importa —no la define al cien por cien, pero incrementa o disminuye las probabilidades de ciertos hábitos y posibles eventos a los que uno podría enfrentarse con el tiempo.
20 abril, 2026
2 mins de lectura

El comportamiento casi siempre está conectado con decisiones previas. Todos tenemos derecho a tomar las decisiones que queramos y a cargar con nuestra historia; en paralelo, también existe el derecho de aceptar o rechazar a alguien cuando esa historia no encaja con la nuestra. ¿La gente realmente cambia?

Por eso nos preocupa tanto el historial de quien decidimos será nuestra pareja para siempre, en lo sexual, en lo económico, hasta en lo religioso. Uno plantea no negociables desde el inicio que la otra persona debe respetar. La pregunta incómoda llega después, cuando te enteras de algo que no te gusta. ¿Hubieras preferido no saberlo, ser ignorante pero feliz? Todos tenemos un límite. Piensa en lo más imperdonable que existe y pregúntate con honestidad: si tu prometida te confesara haberlo hecho, ¿aún así te casarías con ella?

Esta es la encrucijada en la que se encuentra Charlie Thompson (Robert Pattinson) cuando, durante un juego inocente de “¿qué es lo peor que has hecho?”, entre amigos y entre muchas copas, su prometida Emma Harwood (Zendaya) confiesa algo que, para él y para el 99% de la audiencia, resulta imperdonable. ¿Por qué el 99%? Porque yo sería el 1% que se lo perdonaría. No diré por qué, tampoco diré qué es lo que confiesa ella, porque toda la trama gira alrededor de ese momento y sería un spoiler muy descarado de mi parte. De lo que sí podemos hablar es de lo que ese suceso desencadena. Los preparativos de la boda ya estaban en marcha —las sesiones de fotos, las flores, los votos, el DJ—, todo ese proceso tan tedioso que representa una boda. En medio de esa presión social que la ceremonia misma infunde, la pareja comienza a atravesar una crisis que condena esta historia de amor a un “hasta que el pasado nos separe”.

Con esta película tienes que apagar tu radar moralista. Es casi imposible no ponerte en la situación y preguntarte qué harías… y en eso el guion de Kristoffer Borgli, quien también dirige, es muy efectivo: te mete en los zapatos de los personajes haciéndote sentir su vergüenza, su ansiedad y su desesperación. No es casualidad que quien produce sea Ari Aster, maestro del suspenso y el horror. A eso se suma la fotografía de Arseni Khachaturan y la edición de Joshua Raymond Lee, cuyo montaje juega con los tiempos entre pasado y presente de manera casi poética. Es lo que pasa cuando un editor entiende profundamente lo que el guionista quiere contar. Con razón, los actores principales y todos los secundarios están perfectos en cada uno de sus roles.

The Drama no es otro Gone Girl. Si la ves como una comedia negra, te la vas a pasar bien, pero si la ves como un thriller serio, puede incomodarte y dejarte confundido. Hundido en momentos en los que no sabes si reír, llorar o preocuparte. Por eso las bodas se parecen tanto a los funerales: ahí se dicen cosas que no se dirían en ningún otro contexto. Se abrazan personas que no se hablan, se fingen amistades, hay peleas y confesiones de último momento; todo se vive como un final. Y si nunca has asistido a una boda donde haya ocurrido algo de esto, no sabes lo que realmente es un drama.

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