El sábado vi The Mandalorian & Grogu, una película muy bonita que me recordó que el mundo de Star Wars sigue siendo una gran cosa. Sin embargo, The Mandalorian & Grogu se siente más como un especial largo de The Mandalorian que como una historia independiente.
Eso afecta bastante a la primera hora. Si uno nunca ha visto la serie, la película prácticamente funciona como una introducción al personaje y a las reglas básicas de este universo. Hay mucha exposición y muy poco desarrollo real, porque el crecimiento emocional del Mandalorian ya ocurrió en televisión. La película entonces pasa mucho tiempo explicando quién es, cómo funciona su relación con Grogu y cuáles son las dinámicas de este mundo, en lugar de construir algo nuevo desde cero.
Es hasta la segunda mitad donde realmente comienza la aventura. Ahí la película encuentra un ritmo mucho más divertido y recuerda por qué Star Wars sigue siendo tan entretenido cuando abraza su lado más extraño y creativo. Hay criaturas, planetas y momentos de caos intergaláctico que hacen que el universo vuelva a sentirse enorme. Los Anzellanianos, esos pequeños mecánicos que ya habían aparecido antes en la saga, se roban cada escena en la que salen gracias a lo exagerados y caóticos que son.
También aparece Hugo Durant, un alienígena al que Martin Scorsese da voz. Y aunque su participación podría haber sido solamente un cameo curioso, termina funcionando bastante bien porque el personaje tiene esa energía de viejo mafioso cansado del universo, algo que inevitablemente recuerda al cine de Scorsese. Es uno de esos pequeños detalles rarísimos que solo Star Wars puede hacer: poner a uno de los directores más importantes de la historia a interpretar un extraterrestre dentro de una aventura espacial.
Visualmente, la película también tiene momentos muy fuertes. Las escenas de hiperspacio siguen siendo de las cosas más mágicas que Star Wars puede ofrecer en pantalla, y los nuevos mundos tienen suficiente personalidad para sentirse memorables, especialmente el planeta Shakari.
Aun así, la película nunca termina de generar un verdadero peso emocional porque al Mandalorian siempre parece salirle todo bien. Nunca da la sensación de estar realmente en peligro y eso hace difícil conectar profundamente con la historia. Pero Ludwig Göransson casi logra compensar ese problema únicamente con la música. Su soundtrack vuelve todo más grande, más épico y más emocional de lo que realmente está escrito en el guion. Göransson entiende perfectamente cómo mezclar el western espacial con algo mucho más atmosférico y melancólico. La música durante la llegada a Shakari probablemente sea lo mejor de toda la película.
El domingo fue doble función. Primero vi Obsesión en el cine y, una vez más, confirmé que hay películas que simplemente valen más la pena cuando se ven rodeadas de público. Escuchar las reacciones del público, ver las caras de personas mayores completamente desconcertadas por lo que está pasando en pantalla, es parte de la experiencia.
Corry Barker tendrá la oportunidad de dirigir el remake de The Texas Chain Saw Massacre y, viendo esta película, se entiende perfectamente por qué. Obsesión prácticamente responde al famoso refrán “ten cuidado con lo que deseas” y lo hace de una manera muy acertada. Es una película de miedo y suspenso, pero también es ridícula. Y ese ridículo funciona: te hace reír, te incomoda y, al mismo tiempo, puede llegar a asustarte. El trabajo de cámara es sublime y usa el desenfoque para manejar muy bien los jump scares.
Finalmente, terminé la noche con GOAT, dirigida por Tyler Dillehay y producida por Stephen Curry, quien además participa dándole voz a un personaje en la película.
La película ya se encuentra en HBO Max y creo que vale la pena verla. Un dato curioso es que el rugido del público que llena las salas de cine tiene un significado que la mayoría de la audiencia probablemente no conoce. Los cánticos, el ruido de la multitud y toda la energía ambiental de las arenas deportivas fueron realizados por casi dos docenas de actores con discapacidades, haciendo historia como el primer grupo de doblaje ambiental compuesto completamente por personas con discapacidades trabajando en una gran película de estudio.
No puedo decir que sea una película increíble, pero tampoco diría que es mala. Es claramente una película pensada para un público joven. Yo la vi después de Obsesión y funcionó perfecto como descanso visual. A veces uno simplemente no quiere terminar la noche viendo algo intenso o estresante.
La película tiene momentos genuinamente chistosos y funciona bastante bien para un domingo por la noche: una película animada ligera, divertida, donde nada se juega demasiado en serio, pero igual logra que uno pase un buen rato.
Y esas fueron las tres películas de la semana del cine.

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