El 27 de mayo volví a ver Speed Racer, rodeado de familia y acompañado por un primo que nunca la había visto. Luego, para cerrar el mes, el domingo 31, vi Ladies First, una especie de reinterpretación de What Women Want que, sin ser extraordinaria, cumplió perfectamente su cometido. Pero antes de hablar de ella, hay que hablar de Meteorito.
Speed Racer está inspirada en Mach GoGoGo, el anime que se emitió entre 1967 y 1968 y que, por alguna razón, recuerdo haber visto en Cartoon Network cuando era niño. Cuando la película se estrenó en 2008, salí del cine pensando: “No sé exactamente qué acabo de ver, pero me gustó”. No me parecía una obra maestra ni nada parecido. Solo sabía que había sido una experiencia visual completamente distinta a cualquier otra cosa.
Con los años, mientras estudiaba cine y mi pasión por el medio crecía, empecé a apreciarla mucho más. Hoy me parece una de las películas más fascinantes de su época. Curiosamente, fue un fracaso de taquilla. Y aunque es fácil decir que la audiencia no la entendió, la realidad es que también tuvo la mala suerte de estrenarse en uno de los meses más competitivos de la década.
Llegó a los cines apenas una semana después de Iron Man. Compartió fecha de estreno con What Happens in Vegas. Una semana después apareció The Chronicles of Narnia: Prince Caspian. Poco después llegó Indiana Jones and the Kingdom of the Crystal Skull y, antes de terminar el mes, también se estrenó Sex and the City. Era prácticamente imposible competir contra semejante avalancha de estrenos.
Sin embargo, creo que también había otro problema: el mundo simplemente no estaba preparado para algo como Speed Racer. Hoy estamos acostumbrados a películas que parecen videojuegos, cómics o experiencias psicodélicas llenas de colores digitales. En 2008 eso era muchísimo más extraño. Las hermanas Lana Wachowski y Lilly Wachowski crearon una adaptación tan exagerada, tan sincera y tan visualmente agresiva que mucha gente simplemente no sabía qué hacer con ella.
Y quizás por eso fue tan bonito verla otra vez con mi familia. Ver a mi primo disfrutar cada carrera, cada explosión de color y cada aparición de Chim Chim fue maravilloso. Pero igual de divertido fue observar a mi primo mayor y a su esposa reaccionar con absoluta incredulidad al giro de identidad de Racer X. Sus caras validaron por completo mi extraña e incondicional pasión por esta película. A veces uno necesita recordar que el cine también puede ser eso: una explosión de imaginación sin ningún interés en parecer realista. O algo conocido como “The Rule of Cool”.
La segunda película de la semana fue Ladies First, protagonizada por Sacha Baron Cohen y Rosamund Pike. La crítica no fue particularmente amable con ella y muchos señalaron que su ejecución era predecible y algo perezosa. Sin embargo, entiendo por qué encontró una audiencia.
La película toma la idea de invertir dinámicas de género para mostrar, desde otra perspectiva, situaciones que muchas mujeres viven diariamente. A veces funciona como sátira, otras como comedia ligera y, en sus mejores momentos, logra generar cierta empatía al exponer lo absurdo de muchos comportamientos normalizados.
No diría que es una gran película, pero sí es lo que yo llamo una “safe movie”: una de esas películas que puedes poner de fondo cuando no quieres pensar demasiado. Funciona perfectamente para terminar un domingo por la noche, cuando solo buscas algo ligero, relativamente divertido y que no exija demasiado de ti.

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