La Semana del Cine 3

Esta semana fue distinta. Del 9 al 15 de marzo vi solo 3 películas y un corto. Pero cuando uno ve menos, siente más.
4 abril, 2026
2 mins de lectura

Hay menos ruido y más espacio para que las películas se queden dando vueltas en la cabeza. Y esta semana, más que ver cine, lo procesé, porque fueron los OSCARS.

Eternity
El 10 de marzo vi Eternity. Una película que me dejó con una sensación extraña: es más interesante en concepto que en ejecución.

El universo que plantea tiene muchísima más “carnita” de la que realmente explora. La idea de tener que elegir una eternidad basada en un rasgo, en una versión reducida de quién sos, es potente. Casi angustiante. Porque plantea una pregunta incómoda: ¿y si toda tu vida termina resumida en una sola cosa?

El problema es que la película no termina de profundizar en ese conflicto. Se queda a medio camino entre lo filosófico y lo narrativo. Aun así, la idea persiste. Y a veces eso es suficiente para que una película valga la pena.

Hoppers
El 11 vi el highlight de la semana: Hoppers. Y sí, la fui a ver al cine, en inglés, que en El Salvador ya es casi un lujo cuando se trata de animación.

Siempre he sido fan del trabajo de Daniel Chong por We Bare Bears, así que verlo construir un nuevo universo fue emocionante. Yo no veo trailers, pero esta película me encontró igual. Estaba en todos lados, en cada previo, insistiendo en existir.

Y funcionó. Me hizo reír, me hizo llorar y me hizo quedarme boquiabierto en la sala. Es de esas películas que uno sabe que va a volver a ver, porque te hacen sentir bien sin sentirse vacías. Tiene corazón, tiene ritmo y tiene momentos que conectan.

Y pequeño detalle: cuando vean a “Dianita”, se van a acordar de esto. No voy a decir más.

Además, escuchar a Meryl Streep en el elenco siempre suma. Ojalá Chong siga haciendo películas.

Sentimental Value
El día de los Óscar vi Sentimental Value en ESCINE, donde además me invitaron a hablar sobre la película. Y aquí pasó algo curioso: ya había leído bastante sobre ella antes de verla.

A veces eso arruina la experiencia. Aquí no. Aquí la hizo más personal.

Es una película que golpea. No de forma explosiva, sino silenciosa. Habla de todo eso que uno no logra decir. Y eso me pegó más de lo que esperaba. Porque yo también muchas veces termino diciendo cosas a través de historias, de textos, de cortos, en lugar de decirlas directamente.

Sentimental Value no solo se ve. Se siente como un espejo incómodo.

The Singers
Después de los Óscar vi The Singers, dirigida por Sam Davis. Y aquí hay algo que va más allá de la película.

Sí, es una historia interesante: un grupo de hombres en un bar que conectan a través de un duelo de canto. Sí, tiene una propuesta distinta, medio híbrida, medio experimental. Sí, ha ganado decenas de premios en festivales.

Pero lo importante es otra cosa.

Hay talento salvadoreño ahí. Gente real, encontrada en internet, como Marlon Amaya, Manuel Amaya y el querido Tío Rigo de “Llanteros 503”. Verlos llegar hasta un escenario como los Óscar no es solo bonito. Es importante.

Y lo más interesante es esto: vienen más proyectos. Esto no es un accidente aislado.

Si algo definió esta semana fue la identidad.

¿Quién sos cuando te reducen a una versión de vos mismo?
¿Qué historias te hacen sentir algo real?
¿Y qué pasa cuando alguien que se parece a vos aparece en la pantalla grande?

Menos películas, más preguntas.

Y tal vez de eso se trata también ver cine: no solo de llenar tiempo, sino de entender un poco mejor quién está mirando.

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