Semana del Cine 13

Una semana de cine donde la nostalgia, la sátira y Spielberg terminaron robándose toda la conversación.
16 junio, 2026
3 mins de lectura

Esta fue una semana especial. No porque haya visto más películas de lo normal, ni porque todas hayan sido obras maestras, sino porque hubo una película que se apoderó completamente de la conversación. Una de esas películas que te obliga a romper el orden de la semana para hablar de ella después.

Pero antes de llegar ahí, hablemos del resto.

Masters of the Universe (10 de junio)

El 10 fui al cine a ver Masters of the Universe. Mi relación con He-Man es curiosa porque no recuerdo haber sido el fan más grande del personaje, pero sí recuerdo perfectamente que en algún momento de mi infancia hubo un Castillo Grayskull en mi casa. No sé si era mío o de mi hermano, pero estaba ahí, y eso basta para que uno tenga cierta conexión emocional con el universo.

La película no es particularmente buena, pero sí es bastante divertida. Jared Leto entiende perfectamente el encargo y construye un Skeletor exagerado, teatral y ridículo en el mejor sentido posible. Lo que más me gustó es que la película abraza el absurdo de su premisa y, durante buena parte de su duración, funciona mejor como comedia que como aventura épica.

De hecho, creo que ahí está mi principal crítica. Una vez aparece la espada y la historia entra en su tramo final, la película empieza a tomarse demasiado en serio. Hubiera preferido que siguiera riéndose de sí misma hasta el final. Cuando recuerda que He-Man es una propiedad construida alrededor de un hombre musculoso peleando contra una calavera parlante, funciona mucho mejor.

Conan O’Brien: Mark Twain Prize for American Humor (11 de junio)

El 11 vi el especial del Premio Mark Twain otorgado a Conan O’Brien.

Más que un especial de comedia, funciona como una celebración de una carrera extraordinaria. Conan pertenece a una generación de comediantes que moldeó la televisión nocturna estadounidense durante décadas, y ver a tantos colegas, escritores y amigos reuniéndose para hablar de él resulta bastante emotivo.

También es imposible ignorar el contexto político en el que aparece el especial. Varias de las rutinas aprovechan para comentar el estado actual de Estados Unidos y la influencia de Donald Trump en la conversación pública. Si uno ha seguido la carrera de Conan o disfruta de la comedia estadounidense, es un especial bastante recomendable.

México 86 (11 de junio)

Luego vi México 86, una película que resulta especialmente interesante en medio de toda la conversación mundialista que estamos viviendo actualmente.

La película utiliza el Mundial de 1986 como telón de fondo para construir una historia que mezcla humor, nostalgia y crítica social. Diego Luna aporta muchísimo carisma y logra sostener una historia que sabe perfectamente cuándo divertirse y cuándo señalar las contradicciones que rodean al fútbol moderno.

Lo curioso es que, después de pasar semanas viendo videos de mascotas mundialistas, campañas publicitarias absurdas, recuerdos del Mundial de México y toda la magia que suele acompañar a estos eventos, la película termina funcionando casi como un recordatorio de algo que todos sabemos, pero que rara vez queremos discutir: detrás de la fiesta siempre está la FIFA.

No es una película que vaya a cambiarte la vida, pero sí es una película inteligente para ver durante un Mundial.

Scary Movie (14 de junio)

El 14 vi la nueva Scary Movie.

Y lo más curioso es que la película intenta burlarse exactamente del problema que ella misma representa. Habla de remakes, reboots, secuelas innecesarias y franquicias incapaces de dejar de existir. El problema es que la sátira funciona mejor cuando uno tiene algo nuevo que decir.

Hay algunos chistes que funcionan y un par de momentos que arrancan una sonrisa, pero, en general, la película se siente atrapada en la misma fórmula que está intentando criticar. Quizá el momento más comentado sea la participación de Kai Cenat, una de las figuras más grandes del streaming estadounidense, aunque sospecho que gran parte de Latinoamérica no reaccionará con la misma emoción que el público norteamericano.

Es una película que constantemente te dice que Hollywood se quedó sin ideas mientras demuestra exactamente por qué la gente piensa eso.

Life as a House (14 de junio)

Terminé la semana con una película que llevaba años sin revisitar: Life as a House.

La historia sigue a George Monroe, interpretado por Kevin Kline, un arquitecto que descubre que tiene cáncer terminal y decide dedicar el tiempo que le queda a construir una casa. Pero la casa nunca es realmente el objetivo. La casa es la excusa.

Lo que George intenta reconstruir es la relación con su hijo Sam, interpretado por Hayden Christensen antes de convertirse en Anakin Skywalker. A través de martillos, madera, discusiones familiares y heridas acumuladas durante años, la película habla sobre la paternidad, el perdón y las segundas oportunidades.

Lo que más me sorprende es que la vi siendo bastante pequeño. Es una película llena de temas difíciles: enfermedad terminal, divorcio, adicciones, abandono emocional y culpa generacional. Sin embargo, también tiene una enorme ternura.

Y cada vez que la vuelvo a ver, me parece más evidente que nunca trató de construir una casa. Siempre trató de construir una familia antes de que fuera demasiado tarde.

Y ahora sí: Disclosure Day

Normalmente sigo un orden cronológico para estas semanas del cine.

Esta vez no.

Porque Disclosure Day merece su propio espacio.

Lo deberían de ir a leer ahorita.

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Vale la pena leerlo